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Vaya despertar más intenso. Mis despertares generalmente son malos. Lentos, pesados y posiblemente de mal humor. Vamos, que no hay ninguno bueno. Pero esta vez no fue así. Sobresaltada, sudada, totalmente alerta y extrañamente preocupada. Y es que en mi caso, no suele ser habitual que recuerde aquello con lo que sueño. De hecho, cuento con los dedos una mano los sueños que recuerdo a lo largo de mi vida, y si me esfuerzo uso las dos. Pero eso sí, cada sueño es de un género distinto, esto es como las pelis del cine, comedia, acción, thriller… Algunos son recurrentes y odiosos. De esos que da igual qué edad tengas cuando los tienes, lo pasas peor que mal, peor que peor, peor que… vamos, ¡como el culo! Suelen ser raros, no sabes explicarlos. A veces intentas hablar con alguien a ver si es normal, porque lo cierto es que te sientes como un bicho raro, y tratas de explicar lo que tu mente ha tenido la genialidad de representar para amenizar tu fase REM. Es entonces cuando te salen cosas del tipo… ·sí, a ver, mira, es como, no sé, todo igual, liso pero rugoso, tranquilo pero inquieto, no estás mal, pero no estás bien…” Conforme sigues describiendo de una manera tan elocuente tu sueño, te das cuenta de que  o no eres tan inteligente como pensabas (definitivamente te falta vocabulario) o eres gilipollas, probablemente sea esta última opción la más plausible, ya que si lo piensas bien eres tú quien ha soñado y eres tú quien ha querido contarle a alguien algo que no sabe contar. ¡Maravillosa idea! Pero con este tipo de sueños siempre te queda un recurso, decir que los tenías de pequeña. No es mentira, en aquellos años eran mucho más frecuentes, pero lo dices para dar a entender que hace tanto que no los tienes que te cuesta recordarlos. Y no sería una mala excusa si no fuera porque lo soñaste la noche pasada. Pero en fin… que somos todos personas humanas. Ya dice House que todos mentimos, y la verdad, no me siento con fuerzas como para llevarle la contraria. Volviendo a los tipos de sueños, ahora podemos hablar de esos que todo el mundo sin excepción ha tenido. Sí, tú que me estás leyendo también, porque no me quieras engañar, si yo que no me acuerdo de lo que sueño lo he tenido, ¡tú más! Está ese típico, mítico y engañoso. Ese en el que no sabes por qué,  pero comienzas a caerte, y notas esa angustia, ese extraño subidón de adrenalina, ese temor a la muerte, esa tristeza, esa pena… esa ostia cuando te estampas contra el suelo de la habitación. ¡Joder cómo duele! En ese momento preferirías seguir cayendo en el vacío. Por dos motivos, no te dolería ninguna parte de tu cuerpo (ni temerías por la integridad de tu dentadura) ni te sentiría tan ridícula por haberte caído de una cama de uno cuarenta. Pero bueno, éste es sólo uno de los tipos de sueños que todos hemos tenido, Ahora viene el otro clasicazo por excelencia. Ese en el que algo te asusta, en el que tienes miedo, en el que tienes pánico, en el que quieres pedir ayuda, en el que quieres gritar, en el que abres la boca… y no sale nada… silencio… y el malo, el bicho, lo que te da miedo se acerca, y gritas más fuerte, perdón, lo intentas, porque sigue sin salir nada. Notas ya dolor en la garganta, pero no puedes hacer nada. Ni un atisbo leve de voz, cero. Pero eso es lo que tú sueñas, porque tus padres llevan un rato intentando despertarte para que dejes de gritar antes de que los vecinos del edificio llamen a la policía para medir los decibelios de tu voz. Por algo no podías gritar en el sueño, toda tu voz estaba siendo utilizada para despertar al vecindario. Tenemos también los sueños humillantes. Son esos sueños en los que crees que haces algo, y te relajas mientras lo haces, y qué bien te sientes… Hasta que algo cambia. Ya no te sientes bien, no estás cómoda y de repente abres los ojos y te das cuenta de lo que ha pasado. Has soñado que estabas meando plácidamente en tu trono. ¡Y a ver cómo arreglas el estropicio! Lo bueno de estos sueños es que sí que los tienes solo con cuatro, diez, veinte años… ¿veinte no? Esto…(a ver cómo arreglo este estropicio) ¡¿Y esos sueños en los que eres prota de tu aventura ficticia basada en la última peli que has visto? Si has visto un  de polis, te imaginas un secuestro, una persecución, disparos , si la que has visto es de lucha, vas repartiendo leches a lo kárate kid a diestro y siniestro. En este caso lo mejor es no ver películas del tipo Pesadilla en Elm Street o así, los sueños suelen ser un poco menos relajados, vamos, que igual duermes poco, pero ya como veáis. Sin embargo, llegados a este punto he de confesaros que os he metido toda esta chapa sobre los sueños para ocultar el que realmente me preocupa. Y esto sí que os lo pregunto con total sinceridad… ¿habéis soñado alguna vez con alguien de un modo distinto? Es decir, si en el sueño han pasado cosas que nunca habéis pensado. Ya sé que es una pregunta muy abierta, pero matizo. No me refiero a esos sueños en los que degolláis a alguien, o le quitáis la vida de algún otro modo. A ver… no os pongáis dramáticos, recordad que soñar eso implica alargarles la vida a aquellos con los que soñáis, los que perdéis vida sois vosotros, porque ese mal cuerpo y sensación de mierda que se queda al despertar te quita fijo un año de vida. Los sueños a los que yo me refiero van más bien por otro lado, un lado más ameno, más divertido, más… cómo decirlo… estás tú, está tu amigo, estáis los dos… ¡y te lo tiras de todas las formas posibles y en todos los lugares que puedes! Uf, ya lo he dicho, qué a gusto me he quedado… Pues sí, eso, que te despiertas y te acuerdas y uno de los pocos sueños de dos rombos que has tenido (dos rombos elevados a la décima potencia, porque mi madre, qué noche, qué sueño… en fin… que bufff) Y te sientes mal, es un amigo, que haces soñando así con un amigo, aunque por otro lado…. NOOOOOOOOOOO, es un amigo, con el que por lo visto tienes unas ganas locas de compartir cama porque solo que salga la mitad de bien que en el sueño… QUE NOOOOOOOOOO, amigo, nothing more and nothing less. Cuando ya parece que le has quitado importancia al sueño y crees que es una estupidez nocturna, te lo encuentras de nuevo y se te vienen a la mente imágenes… (si es que está pidiendo guerra, QUE NOOOOOOOOOOOOO, su espalda contra la pared, QUE NOOOOOOOOOO, me ha tocado, éste quiere tema, QUE NOOOOOOOOOOOOOOOOO) Decides buscar información en internet, error, no te va a dejar nada claro o te va a dejar peor. Demasiada desinformación perfectamente estructurada. Total, que al final optas por dejarlo correr. Y aquí sigues meses después, sin hacer aprecio a uno de los mejores polvos que debes haber echado en la vida… Y lo peor es que no consigo volver a repetir ese sueño…  Ya lo dijo Calderón, la vida es sueño y los sueños, sueños son, aunque, ¿si soñamos con polvos es que la vida son polvos o que soñamos los polvos que tenemos? Espero que sea lo primero, porque si es lo segundo no sé cómo la especie humana ha llegado tan lejos.

 

SME

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