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Ahora que ya estoy en casa me pregunto si tenía ganas de llegar, porque el viaje se me ha hecho muy corto. Parece ser que necesitaba mi dosis de volante con música a todo volumen. Para no pensar, o para que sea más fácil disimular lo que pienso. ¿Nunca os ha pasado que no queréis saber lo que pensáis? Por suerte no le he dado demasiadas vueltas a la cabeza (…) Pero es que llevo unos días…

Volver a sentirme protegida entre tus brazos,

tirados en el sofá mientras juegan nuestras manos.

Poder hablar de cualquier cosa, de sueños rotos, de aspiraciones perdidas,

de imaginar que nos vamos juntos a disfrutar de la vida.

Mirarnos los labios sabiendo que no debemos.

Buscar tu mirada, y encontrarla puesta en la mía.

Perder el sentido, amar sin control.

¿Quién sabe si algún día dejaremos de ser dos?

Y sigo esperando, pero ya no sé a quién. Mil dudas me inudan si me pongo a pensar. Por eso pongo la música, así no me puedo escuchar. Pero has de saber que pase lo que pase jamás estarás solo. Jamás. Será por egoísmo, tal vez por amistad, pero nunca podré aceptar que te sientas mal.

SME

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