Skip navigation

Cuándo te pierdes no sabes dónde ir. Y si no que se lo pregunten a ese pobre niño que se pierde por primera vez en el supermercado, al que ni siquiera se le ocurre ir a la entrada o al puesto de información. En medio del pasillo podemos hallarnos con un pequeño tembloroso, con los ojos rojos, harto ya de llorar o a punto de estallar. Sin saber qué tiene que hacer hasta que alguien se digna a llevarlo al mágico lugar donde por el micro se oyen las míticas palabras: “los padres de… que pasen por información a recogerlo” El resto de las veces que se pierde hasta parece que lo hace intencionadamente porque le mola el micro. Es de las pocas veces que te pierdes y no pasa nada.

Lo malo es perderse de mayor. El pasillo es una calle o simplemente tu habitación. La gente puede verte e ignorarte como si nada, o lo que es peor, puede que no haya gente. Y no existe ese puesto de información con el micro, ni nada que se le parezca. Si tienes colegas y fuerza de voluntad pelea y busca tu destino, porque nadie te va a guiar, y no porque no quieran, sino porque tampoco saben ellos. Pero su hombro siempre estará ahí, sus palabras siempre te ayudarán y, en caso de que no haya palabras, habrá oidos dispuestos a escuchar.

Cuando te pierdes a veces creerás que no hay salida, que has llegado a un callejón del que no puedes salir, pero no te engañes, siempre la hay. Otra cosa es que te guste. Pero ya lo dice el refranero, después de la tormenta siempre llega la calma. Y con la calma conseguirás ver nuevos objetivos por los que pelear. Los que hayan quedado atrás déjalos estar, por algún motivo no han querido llegar. Pero jamás abandones nuevos proyectos por mucho que eches de menos los anteriores. Jamás dejes de buscar nuevas metas. La vida está para vivirla y para disfrutarla y nada ni nadie puede privarte de ello.

Cuando te pierdes nada parece tener sentido. Parece, pero sí que lo tiene. No lo ves porque no comprendes la situación. Pero es como las mates en el cole. Los problemas son muy complicados, hasta que los entiendes. Una vez conseguida la comprensión necesaria, ya te pueden dar un libro lleno de problemas que te los comes con patatas fritas. La vida son esas matemáticas, esa lengua, esa física, esa asignatura que no entendías hasta que un buen día prestaste atención, te lo explicaron mejor o simplemente despertarste y viste la solución. La vida no es más que una escuela a la que asistes aunque no quieras, en la que siempre aprendes y en la que todos sin excepción han tenido un suspenso, pero en la que nadie suspende si al día siguiente sigue en pie, porque pelear es aprender, aprender es vivir, y vivir es lo que nadie me va a quitar por muy perdida que pueda estar.

SME

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: