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Cuándo terminaré por aceptar que se acabó, que no hay más. Cuándo asumiré que mis errores se han cobrado un precio que nunca pude imaginar. Cuándo dejaré de despertarme a media noche soñando que a mi lado estás. No sé en qué momento ocurrirá, ni sé en qué lugar, pero sé que es algo que tiene que pasar, y pasará. Tampoco sé el cómo, no sé nada de nada. Sólo sé que estoy mejor, y que aún estoy mejor si te veo.  La verdad, es que no deja de sorprenderme esta cabeza pensante que tengo. Y es que la situación, al menos es un poco irónica, incluso graciosa si se me permite. Volvemos al punto anterior. Cuando sólo éramos amigos, buenos por cierto. Y lo sigues siendo, no sé si yo lo soy. Pero lo irónico es que cuántas veces te miré y pensé en ti y me callé. Y cuántas veces te miré, me miraste y cambié la mirada no fuera a ser que te enterases de que me gustabas. Lo mismito que ahora. Se me escapa un sonrisa al pensarlo (esa payasina que llevo dentro que se rie en los momentos más inoportunos) La única diferencia ahora es que sabemos lo que hay. Qué vueltas da la vida. Igual aún no era el momento. Igual no tenemos momento. Igual hay que hacer el momento. ¡Un momento! Necesito un descanso que no sé en qué momento estoy. De momento (jeje, lo siento, tenía que hacer la gracia fácil) seguiré progresando como hasta ahora, creo que lo estoy haciendo. Pero hay ratos en los que no sé si quiera qué pensar. Sé cómo te perdí, eso lo entiendo, lo que no me cabe en la cabeza es cómo pude ser tan enormemente cobarde. Porque siempre es por lo mismo. Pero habrá que verlo desde un punto de vista positivo. Al menos he aprendido a decir las cosas (tarde), sé algunos de mis defectos y sé cómo corregirlos (tarde también) y ahora más que nunca, tengo claro lo que siento por ti (siempre tarde) Si fuera un ordenador tampoco usaría el punto anterior de restauración, porque en el caso de que en un futuro Dios, el destino o nosotros decidamos volver a juntarnos, volvería a hacerme daño, y lo que mas me duele, hacértelo a ti. Así que seguiré echándote de menos, pero aprendiendo a vivir con ello. Seguiré queriéndote sin decirte una palabra sobre ello. Y seguiré intentando crecer y mejorar un poquito más, para intentar llegar a ser lo que un día viste en mí, alguien con quien merece la pena estar.

SME

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